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Mostrando entradas de febrero, 2019

Dafni Girls

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El martes pasado conocí a Debo por fin. Nuestra primera cita fue bastante surrealista, una cita a tres en la que realmente no llegúe a verle la cara. Una vez al año Dafni Cocoma (propietaria y fundadora de Dafni Girls ) visita Valencia para cumplir sueños y conceder deseos. Dafni es una maravillosa estilista y maquilladora, especialista en crossdessing y a cuya cita acude Debo con religiosa puntualidad y devoción. Son tres horas en las que maquilla, viste y enseña modales, gestos y comportamientos femeninos a quien se ponga en sus manos. Debo llevaba muy pesada todo el mes, que si viene Dafni, que si nos vemos ese día, que si salimos de paseo, que si no salimos porque me cago, que si el día 14, que si el 12, que qué vergüenza, que qué maravilla, ñññññññ.... Estaba tan pesada que el día anterior estuve a punto de decirle que no iba y a tomar por culo. Pero me apetecía mucho ver cómo trabajaba Dafni porque había visto fotos de Debo después de una sesión con ella y me parecía una pasada, ...

Taller para sumisos en busca de Ama: El mantenimiento y la ITV.

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Retomo el Taller para sumisos porque veo yo que no os sabéis la lección... En los capítulos anteriores se habló de cómo contactar, romper el hielo, identificar Amas callejeras e introducir a la Señora de la casa en el mundillo.  Así que supongamos que hacéis los deberes, que os sale todo fenomenal, que encontráis una Dómina que os toma en consideración y se abre el telón. ¿Y ahora qué? Ahora lo que ella diga, claro. Hay tantos gustos y preferencias personales como personas. Se supone que si os interesáis mutuamente es porque hay algunos de esos gustos en común y hay un punto de partida. Pero así en general, ¿qué puede hacer que tu nueva Ama se encoñe y te convierta en su favorito? O lo que es lo mismo, ¿para qué queremos un sumiso? Un sumiso está para servir, para complacer, para hacernos la vida más fácil, más bonita, más excitante o más divertida. ¿Un sumiso pide casito? Nooooooooooo, un sumiso no pide, ni siquiera atención. Un sumiso sirve sin contraprestación. ¿Un sumiso da la...

Cosas que me gustan... (atención perritos)

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Cuando abrí éste blog su principal objetivo era encontrar al esclavo perfecto para mí. Después se convirtió en un desahogo, después en una diversión y ahora es una mezcla de todo. Casi de lo que menos me sirve es para conocer aspirantes, para mí es más divertido cazar en la calle con el factor sorpresa. Más lento, más arriesgado, menos efectivo, pero mucho más emocionante. Y es que en éste tiempo me he dado cuenta de que el esclavo perfecto no existe, a veces se cae en la tentación de remitir a los aspirantes a leerse el blog entero. Ahí está todo, me he desnudado en cuerpo y alma, en fotos, experiencias y deseos. Ellos sabrán si encajan, pienso... Una vez leído quien se ofrezca será porque cumple mis expectativas. Pero no es así y además si lo fuera se perdería parte de la diversión, porque al esclavo perfecto hay que crearlo, fabricarlo, moldearlo y llevarlo al huerto.  Eso me gusta. El  proceso. Aún así, un buen perrito, perdido en la red, convencido y deseoso de sumisión, ...

de COLOR, suave, enorme y de extraordinaria DUREZA

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Hace más de un año que conocí a Kendi. Tenía un anuncio en una página de contactos: “Negro africano muy dotado, 26 años y 25 cm reales. Llámame y cumpliré tus fantasias” Sus fotos daban fe. Un semental alto y musculado, con una tranca que daba miedo. Decidida a follarme, al menos una vez en la vida, al negro del Whatsapp, contacté con él. Cuando me presenté, Kendi me pareció bastante parco y frío, un poco sobradito. Antes de que me diera su tarifa le envié un par de fotos y le dije que no pensaba pagarle. Él se cerró en banda, su polla era su herramienta de trabajo y quería sacarle provecho. Pues bien, me despedí educadamente y le dije que si cambiaba de opinión que me avisara. Yo en estas cosas no tengo prisa, porque mientras espero, me entretengo con otras cosas iguales o mejores, la oferta y la demanda siempre juega a mi favor. Casi me había olvidado de él cuando me llegó un tímido mensaje: “Vale, como tú quieras...” Tener un gigoló joven, guapo y dotado dispuesto a trabajar gratis ...

Caprichitos V: La Reina manda.

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El viernes era su último día, así que no cabían fallos ni indecisiones. Ese día me vestí diferente. Mallas y botas altas, un vestido/camiseta que dejaba un hombro descubierto, un tanquita negro, un suje sencillo... Más guerrera. “J” estaba especialmente curioso y yo especialmente hermética. Después de tomar café le envié a Roberto la última orden: “A las 12:30 escápate y espérame en tu casa.” Él me respondió como a mí me gusta, disponible y sumiso. Preguntándome si quería que se depilara. Le dije que no... No tengo un gusto definido con el vello corporal. Hay hombres que me gustan depilados y otros que no. Normalmente a los jóvenes los quiero sin pelo y los maduros me gustan naturales. Pero, independientemente de la edad, un buen perro siempre tiene que depilarse la polla y el culo para no entorpecer mis prácticas. Como Roberto estaba aún por definir y tenía ese aspecto de duro, me apetecía verlo salvaje y primitivo. La mañana pasó tranquila, yo de vez en cuando jugaba a ponerle nervio...

Caprichitos IV: El pelele

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Roberto se puso nerviosito con la cita. Me preguntó qué íbamos a hacer, qué despacho era, si iba estar mi compañera... “Cuando se vaya mi compañera te enviaré un mensaje y subes. Voy a hacerte una gestión, despacho 33.” “Esto es una cita..” “En toda regla.” A las 11 lo avisé y al minuto lo tenía entrando por la puerta. Roberto la dejó entornada y se sentó enfrente, sonriendo y expectante. Le dije que me diera el DNI, y empecé a tomarle datos. Él alucinaba pero no se atrevía a preguntar qué hacíamos, le pedí el teléfono, el correo electrónico, la dirección, todo todito, retratado y fichado. A cada dato que le pedía le sonreía y me ponía a escribir en el ordenador murmurando “Ummmh.... muy bien muy bien....”.  Mi puesto de trabajo impone un poco y la gente siempre viene muy sumisa o muy enfadada. A mí me gusta tratar con todos, dar seguridad a unos, calmar a otros y mandar a la mierda a alguno. Pero burlarme y putear un poquito a una presa en el trabajo era nuevo. Al fotocopiar el D...

Caprichitos (III): El mamporrero.

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A “J” no le hizo ni puta gracia ser mi mamporrero. “¿Pero qué quieres?¿Que se lo diga?” “Claro” “¿Seguro?” “Que sí coño” Ya que iba a usarle de mensajero y se iba a enterar todo el mundo ¿para qué ir con rodeos? “Dile que me lo quiero follar y ya está, a tomar por culo”. Ya estaba harta de miraditas, paseos y acosos.  Al día siguiente lo primero que hice cuando vi a “J” fue preguntarle si ya le había dicho mis intenciones al albañil. “¿Pero vas en serio?” ¡La madre que lo parió!  “J” tenía bastante relación con ellos, habían ido de cervecitas, de comida, ahora pago yo, ahora pagas tú, se hospedaban en el apartamento de un familiar... pero parecía incapaz de darle a Roberto mi mensaje. Eso me hizo pensar que “J” había estado jugando a presumir. Si todos en la oficina piensan que follamos, sus nuevos amigos no iban a ser menos. Y claro, él no lo desmentía y se dejaba admirar. La rubia era suya, él era el gallo del gallinero. “¿No véis cómo la tengo? La hago reir, la cojo del br...