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Mostrando entradas de enero, 2019

Caprichitos (II) : A la desesperada

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Pasaban los días y Roberto se resistía. Comencé a multiplicar mis salidas y entradas. La probabilidad de encontrármelo justo en la puerta era pequeña, así que la única opción era aumentar la frecuencia. Las pocas veces que lo veía a solas era de pasada y él solía agachar la cabeza. En cuanto oía mis tacones saltaba un resorte que le hacía concentrarse en su trabajo. Se ponía a la faena, se posicionaba de espaldas a mí y yo, después de haber salido adrede para pillarlo, pasaba sin pena ni gloria y me cagaba en su puta madre. Opté por forzar el saludo al menos, qué cojones. Un “hola” largo y pizpireto le obligaba a contestar y a salir de su ensimismamiento. Pero el muy cabrón levantaba la vista un microsegundo, me saludaba y volvía a los suyo. El suelo seguía levantado, los cables colgando, las puertas tapadas con plástico. Había tiempo. Mis excusas eran variadas: Un bocadillo. Un cargador de los chinos. Una escapada a la farmacia. Un ahora vengo... El resultado siempre catastrófico....

Caprichitos (I): Yo cazo sola

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Cuando me encapricho de alguien no paro hasta conseguirlo, y aquella vez me encapriché. Hicieron un reformón de la hostia en el trabajo y la empresa de la contrata era de Murcia, los trabajadores venían desplazados y tuvieron que buscar apartamento en la zona. Como vivían allí de lunes a viernes, estaban muy enjugascados, como un piso de estudiantes pero con cuarentones, que es peor. En la oficina el follón era tremendo, todos realojados, compartiendo despachos, incómodos y apretados. Sin embargo yo estaba encantada, primero por el jolgorio y la novedad, y segundo porque me había tocado como compañera de despacho una amiga que tiene 60 años y es un putón. Viste minifaldas cortísimas, tacones sí o sí, tops de rejilla, medias con costura... Siempre va perfectamente maquillada, camina muy recta y habla lentamente, como si tuviera algo muy importante que decir. Acompaña el discurso con las manos, levanta la ceja mientras sonríe, te mete una estocada si hace falta... Total, que es mi ídolo...