Turismo familiar
Me disponía hace dos minutos a escribir un post sobre el último polvo con mi negro pero mira tú por donde se me ha ido la cabeza por otro lado... Así que... perversas mentes calenturientas... hoy toca filosofía... La zona donde veraneo se ha convertido en zona de turismo familiar. Resulta que hace unos años no éramos familias los que allí habitábamos, éramos unos entes, un grupo de gente de tribus lejanas que se dedicaban a ir a la playa con los niños y tomar una cerveza en el chiringuito y en un arranque de locura, algún día los colocábamos o les dejábamos trasnochar un poco y nos tomábamos unas copas y movíamos el culo al son de Enrique Iglesias. Pero esto no era familiar. La nueva familia duerme mucho, a todas horas, come como cerdos, bebe sangría y pasa de los niños todo lo que puede. Además, por alguna extraña razón, hay personas a las que la alegría de los demás les insulta y cuyos derechos son más importantes que los del resto. Suelen tener buenas panzas, caras de ama...