El cachorro y el perro viejo
El cachorro es un torbellino, entra en tu vida arrasando con todo, haciendo monerías, cargado de alegría y energía. ¿Quién podría resistirse a un cachorro en plena efervescencia? Su pelo es suave, su piel tersa, sus ojos grandes, ávidos de enseñanzas y experiencias. Es inevitable no encariñarse, querer achucharlo y quedártelo. Su tierna inocencia por un lado y su polla dominada por las hormonas por otro. Si consigues captar la atención de un cachorro es fácilmente manipulable, es muy sencillo engañarlo con caramelos. "Ven perrito... toma... huele mi coño, es para ti" y el cachorro viene feliz, como un tonto, moviendo la colita y dispuesto a agradar a su Dueña, dispuesto a aprender y dejarse guiar en este despertar a la vida. Lleno de curiosidad y lujuria a partes iguales. En ocasiones es un coñazo, hay que educarlo desde cero. Se mea y caga por todos lados, destroza situaciones finamente ideadas con su torpeza e inexperiencia pero, si tienes alma de institutriz, acabas disfr...