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Mostrando entradas de noviembre, 2018

El cachorro y el perro viejo

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El cachorro es un torbellino, entra en tu vida arrasando con todo, haciendo monerías, cargado de alegría y energía. ¿Quién podría resistirse a un cachorro en plena efervescencia? Su pelo es suave, su piel tersa, sus ojos grandes, ávidos de enseñanzas y experiencias. Es inevitable no encariñarse, querer achucharlo y quedártelo. Su tierna inocencia por un lado y su polla dominada por las hormonas por otro. Si consigues captar la atención de un cachorro es fácilmente manipulable, es muy sencillo engañarlo con caramelos. "Ven perrito... toma... huele mi coño, es para ti" y el cachorro viene feliz, como un tonto, moviendo la colita y dispuesto a agradar a su Dueña, dispuesto a aprender y dejarse guiar en este despertar a la vida. Lleno de curiosidad y lujuria a partes iguales.  En ocasiones es un coñazo, hay que educarlo desde cero. Se mea y caga por todos lados, destroza situaciones finamente ideadas con su torpeza e inexperiencia pero, si tienes alma de institutriz, acabas disfr...

El Amante

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Tengo un amante psicópata y viene a verme cada noche. Me despierto de madrugada, abro los ojos y siento su presencia observándome desde la sombra de la esquina. Siempre oculto en la oscuridad como un cobarde. Clava su mirada en mí y disfruta al saberme paralizada y aterrorizada. Mi miedo es parte de su placer. Le gusta mantenerme inmóvil y asustada antes de atacar. Sé que prolonga este momento. Mis ojos están abiertos y escudriñan la habitación, dilato las pupilas intentando enfocarle pero no consigo verle, solo sentirle. Y de repente su peso sobre mi pecho me asfixia, su hedor helado me susurra gruñidos al oído y sus manos bajan mis bragas dejándolas trabadas a medio muslo. Mi cuerpo inerte le deja hacer, qué remedio. Es una batalla desigual, no puedo moverme, no puedo gritar, solo mis ojos protestan pero por más que los abro sigo sin verle. Aún así, sé que el muy pervertido sonríe mientras respira mi angustia y huele mi miedo. Porque los demonios son así de hijos de puta. Recuer...