Mis Bragas Rojas.
Ésta es la historia de Philip y de por qué mis bragas acabaron en algún lugar cerca de la frontera con Portugal. Philip fue mi primer sumiso y uno de los mejores hasta la fecha, sin duda. Apareció de rebote cuando yo empezaba a flirtear con el Femdom, sorprendida aún por ese despertar dominante que me hacía mojar las bragas cada vez que oía "Sí Señora". Me daba 100 vueltas, yo buscando información en San Google y él con sus 25 añitos y más vicio y experiencias entre pecho y espalda de las que podía imaginar. Masoquista, bisexual, fetichista de pies, de zapatos, adorador y adulador profesional. Le gustaba obedecer a las mujeres decía. Su lista de parafilias era amplia. Ahora me impresiona su capacidad de adaptación pero por aquel entonces le llamaba cariñosamente "el pirado". Para una Dómina recién nacida era desbordante. Desde luego demasiado para mí en ese momento, pero se coló. Sabía cómo tratar a una Ama. Como si se hubiese licenciado en la Universidad de la Sumi...