Bellezas alternativas.
Hace poco le contaba a un amigo que me apetecía tener un gordo y que le había pedido a mi marido que me regalase uno. Un GORDITO peludo para achucharle y hacerle perrerías. Y claro, nos reímos un montón porque debía estar bromeando. Con todas las ofertas de gimnasio que tenía ahora me había encaprichado con un osito. La conversación siguió sobre la conveniencia de combinar jovencito con gordito (como bien es sabido también ando seleccionando uno), cosa que a mi amigo le parecía un error ya que según él, el adolescente elegido debía ser un Adonis. Bueno, quizás tenía razón, no sería gordo pero un ideal de belleza griega... que aburrido. El jovencito sería GUAPO, flaco y FRÁGIL. Pero entonces... me empecé a acordar del repartidor y me di cuenta de cuánto me ponía la cara de cabreado que llevaba siempre, los feos tienen su punto, aunque en realidad no es FEO, pero de lejos lo parece y eso es lo que más me gusta de él. Gordos peludos, flacos frágiles y feos cabreados. Todo...