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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Cuando un sumiso se estropea

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Cuando un sumiso se estropea siempre me queda un regusto amargo. Qué ha podido pasar, me he equivocado yo o me ha engañado él desde un principio? A  veces es inevitable, llevar el adiestramiento de forma natural siempre es arriesgado. Gana en frescura y veracidad, porque cuando no preestableces contratos, condiciones, palabras de seguridad, etc... experimentas el dominio de la forma más real posible, sin parafernalias ni pantomimas. Pero esta maravilla tiene un precio. Y se paga. Uno de los precios que hay que pagar es que hay que avanzar suavemente, al no estar todo pactado no se puede pasar directamente a ciertas prácticas, hay que dar dos pasitos adelante y uno atrás. Conocer al sumiso, observar sus reacciones. Se le da una orden y se cronometra su rebeldía, tic tac tic tac... La cumple inmediatamente? Se resiste? Se niega? Eso nos dará la pauta siguiente, siempre midiendo y arañando el límite, siempre en la cuerda floja. Hay que probarlo hasta en las cosas más sencillas pues to...

Historia de un adiestramiento: Chico (1)

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El primer encuentro con Chico como Ama ha sido... cómo decirlo sin caer en grandilocuencias? Memorable? Igual me estoy pasando, pero para que pudiera entenderse la razón de mi satisfacción habría que explicar qué pasó la primera primera vez y no quiero empañar este momento de euforia dominante que me embriaga. Lo que sí voy a contar es lo que ha pasado esta segunda primera vez, que empezó a modo de experimento y con la firme convicción de que Chico no iba a estar a la altura de la suela del peor sumiso que me pudiera imaginar. Como siempre me llegó su mensaje cuando se acercaba el fin de semana "Hola guapa, cómo estás, nos vemos?" y elegí el sábado para empezar a adiestrarle. - Ven a las 8. - Ok. Cuando se acercaba la hora empecé con el ritual de belleza, que si ducha, que si depilación, que si maquillaje, que si elección de la ropa interior, que si elección de zapatos... Durante todo el rato que duró tenía en mente que estaba perdiendo el tiempo con Chico, que no sabía para ...

Peggin

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Por fin me he comprado un strapon. Otro artilugio que jamás pensé que usaría, por tantas y tantas razones de esas que me monto yo en la cabeza. No me gusta tener polla, no la necesito para dominar, no me excita hacer el papel de hombre en la cama... Pero llega y lo abro como si me lo hubiera traído personalmente el mismísimo Melchor la noche de Reyes. He elegido uno sencillo, muy bonito, de color negro brillante, huele a muñeca nueva. Tiene unas correas ajustables y la polla fija en el triángulo delantero. Cuando me lo pongo me armo un lío con las tiras de tela pero una vez organizado es fácil de ajustar. La imagen que me devuelve el espejo es grandiosa, en sujetador, con las correas colgando por el culo y la polla erecta en la mano. La verdad es que me sienta bien y contra todo pronóstico no solo me siento poderosa si no además sexy. Tanto es así que empiezo a hacer posturitas y caras agresivas, a subir y bajar mi mano a lo largo de la nueva polla que me ha crecido... Sí, es muy chulo...