Cuando un sumiso se estropea
Cuando un sumiso se estropea siempre me queda un regusto amargo. Qué ha podido pasar, me he equivocado yo o me ha engañado él desde un principio? A veces es inevitable, llevar el adiestramiento de forma natural siempre es arriesgado. Gana en frescura y veracidad, porque cuando no preestableces contratos, condiciones, palabras de seguridad, etc... experimentas el dominio de la forma más real posible, sin parafernalias ni pantomimas. Pero esta maravilla tiene un precio. Y se paga. Uno de los precios que hay que pagar es que hay que avanzar suavemente, al no estar todo pactado no se puede pasar directamente a ciertas prácticas, hay que dar dos pasitos adelante y uno atrás. Conocer al sumiso, observar sus reacciones. Se le da una orden y se cronometra su rebeldía, tic tac tic tac... La cumple inmediatamente? Se resiste? Se niega? Eso nos dará la pauta siguiente, siempre midiendo y arañando el límite, siempre en la cuerda floja. Hay que probarlo hasta en las cosas más sencillas pues to...